Litio y agua en la Puna: el extractivismo “verde” y la escasez que no se negocia
- Maria Virginia Diaz Marcano
- 7 abr
- 2 Min. de lectura
El litio crece como promesa de transición energética y exportaciones. Pero su geografía real —salares, cuencas endorreicas y territorios con estrés hídrico— obliga a una pregunta incómoda: ¿quién decide sobre el agua cuando la presión es por dólares? 1. Litio “verde” no significa impacto cero. En la Puna, la discusión es agua: quién decide, quién controla y quién paga el costo.
En 2025 el litio explicó 15,1% de las exportaciones mineras. La transición energética también se discute con hidrología.
Provincias litíferas piden “claridad” sobre glaciares y periglacial. La pregunta es si la claridad es para proteger… o para habilitar.

“Salinas y cuencas cerradas: el litio se disputa en territorios donde el agua es el bien estratégico. La transición energética también se juega en hidrología.”
Litio: el porcentaje que explica el nuevo relato
Según la página oficial de exportaciones mineras, en 2025 Argentina exportó USD 6.073 millones en minería, y el litio representó 15,1% de esos montos. A la vez, el Gobierno informó en enero de 2026 que el litio alcanzó un máximo histórico (USD 905 millones) impulsado por el inicio de producción de nuevos proyectos entre 2024 y 2025. Aunque las dos fuentes estatales difieren levemente en el total anual (USD 6.073 M vs USD 6.037 M), coinciden en la tendencia: litio como “segunda estrella” detrás del oro.
La geografía del litio: agua en territorios de baja disponibilidad
El litio no se extrae en cualquier lado: su despliegue se concentra en el noroeste, región de salares donde el agua subterránea es parte del sistema ecológico y del sostén comunitario. Por eso, el debate no es sólo “inversión”: es gobernanza hídrica.
El giro político 2026: provincias y reforma de Glaciares
El mensaje del Poder Ejecutivo que acompaña la reforma 0072-S-2025 menciona una nota de provincias vinculadas a la “Mesa del Litio” y “Mesa del Cobre”, expresando preocupación por “controversias” y “dificultades” de la ley vigente, y pidiendo modificar el texto para mayor claridad, contemplando particularidades regionales y competencias provinciales. En ese marco, la reforma recorta el Inventario a geoformas con funciones hídricas y prevé que, si estudios verifican que una geoforma no cumple funciones, queda fuera del alcance de la ley.
Traducido a territorio: si la protección depende de demostrar función hídrica y de verificaciones jurisdiccionales, la presión económica puede empujar hacia definiciones más laxas.
Transparencia: qué se sabe y qué no se sabe
El informe de Validación EITI remarca que la regulación ambiental y los pagos/gastos ambientales y sociales son provinciales, dificultando comparación y seguimiento. Para litio, eso significa que no alcanza con “EIA existe”: importa cuánto publica cada provincia, qué monitoreo hídrico exige, y qué estándares aplica. La transparencia no es un lujo: es condición mínima para que el costo no quede oculto. Cuando se habla de récord exportador, también hay que hablar de riesgo, control y reparación.
Compartí esta nota para correr el foco de la propaganda del crecimiento y volver a la pregunta que importa: quién gana y quién queda expuesto.



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