Territorios sedientos: el colapso simultáneo del agua y la biodiversidad en Argentina
- Maria Virginia Diaz Marcano
- 22 abr
- 6 Min. de lectura
La crisis hídrica que nadie está nombrando tiene nombre: se llama desprotección territorial
Por Alerta Glaciares
22 de abril de 2026
Argentina posee 17.000 glaciares andinos, el 21,5% de su territorio cubierto por humedales y reservas de agua dulce que la ubican entre los países más ricos del planeta en ese recurso. Sin embargo, en 2025, hasta el 16% de los hogares urbanos sufrió cortes de agua. En barrios populares, conseguir agua potable es una tarea diaria. En el Salar del Hombre Muerto, en Catamarca, más de cinco kilómetros del río Trapiche quedaron secos por la extracción de litio. En el Delta del Paraná, el 40% de la superficie húmeda desapareció entre 1994 y 2011.
La paradoja no es geográfica. Es política.
Lo que está ocurriendo en Argentina no es escasez de agua: es colapso de los ecosistemas que la sostienen. Y cuando esos ecosistemas caen —glaciares que retroceden, humedales que arden, vegas que se secan— no solo se pierde agua. Se pierde la fauna que depende de ella, la resiliencia climática del territorio y la seguridad hídrica de las comunidades.
Este informe documenta cómo la crisis del agua y la pérdida de biodiversidad en Argentina son dos caras del mismo proceso de degradación territorial. Y cómo ese proceso está siendo acelerado por decisiones políticas concretas, documentables, con nombre y apellido.
I. La geografía de la abundancia
Argentina concentra recursos hídricos que la mayoría de los países no tiene: tres grandes vertientes hidrográficas (Atlántica, Pacífica y la Cuenca del Plata), el Acuífero Guaraní compartido con Brasil, Paraguay y Uruguay, y miles de glaciares que alimentan ríos y cuencas durante las épocas secas.
El 36% del territorio continental argentino está dentro de cuencas alimentadas por deshielo glaciar, según datos de Fundación Vida Silvestre. Más del 50% de los vertebrados nacionales habita regiones cuya dinámica hídrica depende del agua glaciar, de acuerdo con WWF.
Los humedales —esteros, bañados, turberas, vegas, lagunas— cubren aproximadamente 600.000 km² del país. Estos ecosistemas retienen agua en épocas de lluvia, la liberan en sequías, filtran contaminantes, almacenan carbono y sostienen ciclos reproductivos de cientos de especies.
En el mapa, abunda. En los discursos oficiales, también. En el territorio, sin embargo, el cuadro es otro.
II. La cartografía del conflicto
1. Glaciares andinos: el retroceso documentado
La Patagonia argentina perdió más del 25% del volumen de hielo glaciar en las últimas décadas, según registros del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA). El retroceso es particularmente acelerado en glaciares de menor altitud y en zonas expuestas a variaciones térmicas extremas.
El deshielo no solo reduce la cantidad de hielo almacenado. Modifica el régimen hidrológico de las cuencas: menos agua disponible en época seca, mayor riesgo de inundaciones súbitas en primavera, alteración de ciclos naturales que afectan fauna y flora.
Pero al daño climático se suma la presión extractiva. En 2010, Argentina sancionó la Ley de Glaciares (Ley 26.639), que establece presupuestos mínimos para la protección de glaciares y ambiente periglacial. La ley prohíbe actividades que puedan afectar su condición natural o las funciones hídricas que cumplen.
Hoy, esa ley enfrenta un intento de reforma que eliminaría las protecciones automáticas y trasladaría la decisión a las provincias. Si la reforma prospera, al menos seis proyectos megamineros que hoy están frenados por estar en zonas protegidas podrían avanzar.
2. Humedales andinos: litio sobre vida
El Salar del Hombre Muerto, en Catamarca, concentra 12 proyectos de extracción de litio operando simultáneamente. Las obras han secado más de 5 km del cauce del río Trapiche, afectando vegas y provocando mortandad de fauna nativa, según denuncias de comunidades indígenas y organizaciones como Humedales Andinos.
La extracción de litio requiere millones de litros de agua por día. En un ecosistema de altura donde cada gota sostiene un equilibrio frágil, la demanda extractiva no es compatible con la conservación. Las vegas —humedales de altura que sostienen biodiversidad única— se secan. Aves migratorias pierden sitios de reproducción.
Comunidades originarias pierden acceso al agua que históricamente usaron.
En Jujuy, el panorama es similar. La Puna argentina tiene litio, cobre y otros minerales que el mundo necesita para la transición energética. Pero también tiene bofedales, salares y lagunas que sostienen flamencos andinos, chinchillas, vicuñas y sistemas hídricos de los que dependen poblaciones humanas.
3. Delta del Paraná: urbanización y fuego
El Delta del Paraná perdió más del 40% de su superficie húmeda entre 1994 y 2011. La principal causa es la conversión de humedales en emprendimientos inmobiliarios, urbanizaciones y campos ganaderos. A esto se suman incendios recurrentes, exacerbados por sequías prolongadas y el uso del fuego para manejo de pasturas.
En 2020 y 2022, los incendios en el Delta arrasaron con miles de hectáreas. La Ley Nacional de Humedales, aprobada en 2022 tras diez años de reclamos, establece presupuestos mínimos para su conservación. Pero la ley carece de reglamentación efectiva y de presupuesto asignado. En el territorio, los humedales siguen ardiendo.
Mientras tanto, carpinchos y otras especies nativas migran hacia zonas urbanas, desplazados por la pérdida de hábitat. No es un fenómeno espontáneo: es el resultado de la degradación territorial.
4. Agroquímicos: el caso Atanor
En San Nicolás, provincia de Buenos Aires, la empresa química Atanor protagonizó en 2020 una explosión que liberó atrazina —un herbicida tóxico— al aire y al agua. El vertido contaminó el río Paraná y el acuífero Puelche, fuente de agua potable para la región. Greenpeace documentó daños que catalogó como irreversibles al ecosistema del Paraná.
La atrazina afecta no solo la calidad del agua para consumo humano. Afecta también la fauna acuática, altera ciclos reproductivos de anfibios y contamina humedales que dependen del flujo limpio del río.
El modelo agroexportador intensivo arroja cientos de miles de toneladas de agrotóxicos cada año. La degradación afecta tanto a las personas como a los ecosistemas. Y no hay fiscalización suficiente.
III. El efecto cascada: cómo se derrumba un territorio
La relación entre seguridad hídrica y biodiversidad no es simbólica. Es funcional.
Paso 1: Desprotección glaciarUna reforma legal habilita minería en zonas hasta hoy vedadas. Seis proyectos megamineros avanzan.
Paso 2: Caen los caudalesMenos deshielo en época seca significa menos agua para ríos, humedales y cuencas agrícolas.
Paso 3: Humedales se desecanVegas, lagunas y esteros pierden su función de filtro y reserva. La biodiversidad asociada colapsa.
Paso 4: Fauna en riesgoHuemul, macá tobiano, chinchillas andinas, peces endémicos: especies que no toleran el cambio rápido de disponibilidad hídrica.
Paso 5: Comunidades sin aguaPueblos originarios, pequeños productores y barrios urbanos quedan sin el recurso básico.
Este no es un escenario hipotético. Es la secuencia documentada en el Salar del Hombre Muerto, en cuencas andinas afectadas por minería y en el Delta del Paraná
IV. La brecha presupuestaria
En el primer año de la gestión actual, las partidas destinadas a áreas ambientales cayeron hasta un 81%, según datos de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) y Carbono News.
Cambio climático: -81%
Biodiversidad y conservación: -72%
Bosques nativos: -58%
Gestión integral de cuencas: -47%
Programa ambiental general: -34%
El Ministerio de Ambiente fue degradado en la estructura de gobierno. Los controles, la prevención y el monitoreo, ya precarios, quedaron sin herramientas.
Mientras tanto, el gobierno impulsa el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que otorga beneficios fiscales extraordinarios a proyectos extractivos. La pregunta es simple: ¿cuánto cuesta proteger un glaciar? ¿Cuánto cuesta reglamentar la Ley de Humedales? ¿Y cuánto va a costar reconstruir lo que se destruya?
V. Papel contra territorio: lo que se dice y lo que se hace
Discurso oficial
2010: Se sanciona la Ley de Glaciares, protegiendo presupuestos mínimos para glaciares y ambiente periglaciar.
2022: El Congreso aprueba la Ley de Humedales tras diez años de reclamos.
Varios: Argentina ratifica acuerdos internacionales como Ramsar, Escazú y los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Realidad territorial
Hoy: Propuesta de reforma que anula la Ley de Glaciares, violando el principio de no regresión ambiental.
Hoy: La Ley de Humedales existe en el papel. En el territorio, humedales siguen ardiendo, rellenándose y desapareciendo.
2024-2025: Presupuesto ambiental en caída libre. Recortes de hasta el 81% y degradación institucional del Ministerio de Ambiente.
La contradicción no es casual. Es sistemática.
VI. Conclusión: proteger el agua es proteger la vida
Cada hectárea degradada representa, simultáneamente, menos agua disponible y menos vida silvestre sustentando al territorio. La seguridad hídrica no puede verse como algo ajeno a la conservación de la naturaleza.
Si se debilita un páramo o se arrasa con un estero, lo que sucede es que se debilita también la capacidad del país para asegurar agua limpia, prevenir inundaciones, mitigar sequías y mantener su biodiversidad.
El Día de la Tierra no es solo un festejo simbólico: es la oportunidad para reconocer una emergencia real. Agua y biodiversidad son un solo bien imprescindible. Y en Argentina, ambos están bajo ataque.
Fuentes consultadas:
Fundación Vida Silvestre Argentina
FARN (Fundación Ambiente y Recursos Naturales)
Greenpeace Argentina
Humedales Andinos
Climática (cooperativa de periodismo ambiental)
IANIGLA (Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales)
WWF Argentina
Metodología:Este informe se basa en documentación pública, registros de organizaciones ambientales reconocidas, datos científicos del IANIGLA y relevamiento de casos documentados de degradación territorial. Toda información fue contrastada con al menos dos fuentes independientes.




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